lo que necesito
es una poesía sincera
cruda, salida desde las entrañas

que sea una máquina de impedir las mentiras
un hechizo bloqueador de los sinsentidos
de los porque sí

no quiero una rutina
una mañana campestre exagerada

lo que quiero es
ametralladora
quemarropas
francotirador
disparo en la sien
puñalada entre las costillas
que te baje uno-por-uno los dientes

que sea mi harakiri
pero que me entregue tu cabeza
en una bandeja de plata


me pidió tres pesos con diez pero le di cinco
me sentí una hipócrita
aunque sabía que me estaba mintiendo
no quería que me vuelva a hablar

entré en el bar ese que nunca quiero entrar
y vi como una chica se quedaba dormida
despierta no era muy linda
pero dormida parecía un poco más linda
puede ser porque los labios se le hinchaban y no se le notaba esa falsa inocencia que quería posar

me acordé de esa porno que vi una noche que vos no estabas
no sé bien por qué
aunque ahora creo que es porque la chica se parecía un poco a la actriz
siempre le acababan en las tetas

¿viste? la poesía no siempre tiene que tener un final feliz
pero las porno sí
en otro intento de brillar de noche
terminamos por quemarnos de día

sabemos que la cantidad de las palabras expulsadas
va a ser proporcional a la distancia que haya entre nuestras cabezas y el pavimento

y sin embargo el remedio puede ser peor que la enfermedad
si se te queda pegada la careta

dos gatos negros me caminan entre las piernas
y un borracho camina por la vereda balbuceando verdades absolutas
los autos bailan alrededor de él, dan vueltas en círculos, espirales de humo me envuelven
logro escuchar algunos de sus alaridos de infamias incomprobables que se pierden entre los movimientos serpenteantes
la ciudad se transforma en una masquerade de asfalto y ollín
y la oscuridad es de alta alcurnia, brilla en todo su esplendor

hoy voy a rezar por el alma de todos y cada uno de ellos
que no logran reconfortarse con la belleza de los ojos ámbar
de dos gatos callejeros
y rogar que alguien nos proteja

donde debería haber vacío hay aire denso, pesado
como mi dedo sobre esta hoja aplastando este bicho que aparece con el calor y la lluvia
como tu mano sobre mi pecho tratando de liberarme
como el viento contra la ventana queriéndose abrir paso para que dejar entrar a la tormenta
es que todo se acelera cuando las cosas se suceden tan lentas
y tanto aire ahoga
¿no lo ves?
para chocar tenemos que frenar
me atrapaste abrazando un fantasma
en nuestra cama
y en vez de dejarnos solos
me diste la mano
y dibujaste dos ojos en mis hombros
para que aprenda a desterrarlo

ahora
amansamos bestias
domesticamos vampiros
enterramos muertos

todo
con la luz prendida

tenés tiempo

no puedo y casi que no quiero creer
en todas esas cosas que leo entre tus costillas
y tengo que evitar a toda costa tratar de entender qué es lo que dicen tus dientes
qué significará el silbido ese, ni tan grave ni tan agudo
que hacés cuando dormís

no puedo y casi no quiero ponerme a analizar
qué son todas esas palabras que me chocan
que me pegan en la cara como viento
entrando por la ventana
como el otoño
como el otoño
como mi estación preferida
que es el otoño

te recuerdo que faltan 29 días para mi cumpleaños